El relato que a continuación os voy a contar data delAbril de 1.985, cuando debido a mi oficio viajé hasta un pequeñopueblo llamado Rinsmouth . Mi trabajo como articulista de la revista "Whitegreen", siempre me había obligado desplazarme a lugares insospechados,desde pequeños pueblos donde la comunicación era casi nulay los cerros y montañas se alzaban como gigantes en vida, y hasta enormes y grandes ciudades donde la polución y los automóvileslo invadían todo.El tema principal en el que se centraba la revista eran las cosas maso menos singulares. Hasta que un día nos llegó la noticiade una mina abandonada en la cual habían sucedido cosas extrañasy con pocas explicaciones al respecto, como pueden ser desapariciones enla noche de un niño que entró en la mina y no volvióa salir de ella ..., y un sin fin de circunstancia sin una explicaciónconcreta a la que aludir, por lo que me encargaron la investigacióny redacción de ese misterioso asunto.
La verdad es que al principio estaba bastante ilusionado, pero despuésde lo que sucedió allí, ya no se que pensar. Segúnlo que el jefe había comentado podría ser un artículomuy interesante y muy importante para la subsistencia de la revista yaque poco a poco, en los últimos años las ventas habíandescendido considerablemente llegando incluso, en ciertos momentos a pensaren el cierre de la empresa, por lo que esta noticia podría ser devital importancia para mí, por las subsistencia de mi trabajo yque por primera vez se me había encargado algo que se considerabade suma importancia lo cual me hacía tomar confianza en mímismo.
Así que rápidamente monté en mi vehículoy me dirigí hacia el pueblo de Rinsmouth. El viaje fue aburridoy cansado. Tres largas horas estuve conduciendo por carreteras desoladas,en donde lo único que se extendía en los flancos de la grabaera un inmenso mar de arena, mientras el arduo y caluroso sol se resvalabaa través de los cristales del coche. De vez en cuando conseguíasintonizar alguna cadena de radio interesante o con alguna clase de músicaa mi gusto que conseguía hacerme el largo camino más ameno.
Al fin llegué al pequeño pueblo-ciudad de Rinsmiouth.Esta pequeña ciudad siempre había sido un pueblo muy ricodebido a los grandes beneficios que conseguía de la obtenciónde minerales por parte de la mina, que constituía uno de sus mayoresmedios de subsistencia. Pero al cerrarse esta los habitantes del pueblose quedaron desamparados y la mayoría de ellos sin trabajo, y pocoa poco el pueblo fue entrando en decadencia. Ahora la mina no es másque un cachambroso agujero excavado en las entrañas de latierra.
El pueblo de Rinsmouth no era de gran tamaño. Al comienzo deeste se podía encontrar una pequeña gasolinera, en la cualparé a repostar gasolina para mi vehículo y de paso hacerun par de preguntas con las que empezar mis indagaciones, de las cualespreferiría no haber hecho.
- Lleno por favor.- le dije al trabajador de la gasolineracon su mono y gorra azul.
- En un momentito lo tendrá. -me contestómientras encendía su cigarro sin mayor reparo en meditar la cuestiónde una posible explosión por culpa de su tabaco.
Así que me bajé del coche y decidí hacerleun par de preguntas al trabajador de la gasolinera.
- Si no le importa me gustaría hacerle unpar de preguntas.- le dije
- Adelante dispare.- me contestó
- Quisiera saber que fue lo que pasó conla mina, según tengo entendido la cerraron muy precipitadamente.-le dije hábilmente.
- Pues sí, la verdad la cerraron a raízde varios accidentes. En menos de un mes murieron 18 obreros, uno detrásde otro. Primero pareció un simple accidente pero despuésse fueron sucediendo otra serie de accidentes de distintas característicasy cada vez de forma más violenta. De pronto un obrero se volvíaloco y empezaba a remeter con su pico contra sus compañeros o sederrumbaba el techo de la mina aplastando otros tantos obreros, fue undesastre, y una pena.- dijo el trabajador sin mayor reparo mientras expulsabaaquel humo característico del tabaco.
Después de que el hombre con aquel me hubiera llenadoel depósito arranqué el coche y me marché hacia elpueblo, no sin antes preguntarle donde podría encontrar un hotelpara pasar la noche. Según el trabajador de la gasolinera , girandoa la izquierda en la segunda calle encontraría un hotel donde poderpasar la noche.
Poca gente se veía en las calles del pueblo. La mayoríaestaban en los bares sosteniendo espumosas jarras de cerveza, mientrasmiraban mi vehículo desconcertados preguntándose el porquéde mi posible estancia en Rinsmotuh.
El Hotel se encontraba justo donde el hombre de la gasolinerame había indicado. Aparqué el coche donde pude y me dispusea entrar. En recepción un hombre avanzada edad me atendiódándome la llave de una de las habitaciones disponibles másbaratas, debido al poco presupuesto de la revista. Así que sin pensármeloni un segundo más ascendí por las escaleras hacia mi habitación.
La estancia en la que me hospedaría no era de grandes dimensiones.Lo único que había era una mesilla de noche, una cama y unsucio cuarto de baño que parecía llevar bastante tiempo sinutilizarse, por lo que decidí no hacer ninguna de mis necesidadesen ese inmundo estercolero. Así que cansado y terriblemente agotado me tumbé en la cama . Esta lanzó un leve chirrido yrápidamente me levanté. La cama parecía estar algooxidada y no en muy buen estado. Pero no fue eso lo que me hizo levantarmesino otra causa totalmente diferente. Al ir a echarme encima de la camanoté algo duro, como si hubiera algún objeto debajo del colchón,por lo que decidí levantar este último.
Debajo del colchón encontré un diario que parecíaestar en buenas condiciones. Intrigado por mi hallazgo lo abrí ycomencé a leer.
| 1 de Abril de 1.984. Acabo de llegar a Rinsmouth. Mañanacomenzaré con la investigación de la mina, para observarel estado de esta, y las posibles causas de los accidentes que estas últimassemanas han ocurrido en aquel agujero que conduce a las entrañasde la tierra. Me echaré a dormir para relajarme un poco y despuésbajaré a cenar. 2 de Abril de 1984. Hoy he examinado la mina y no he encontradoninguna anomalía en ella. Me parece muy raro que hallan ocurridoaquellos accidentes. La verdad es que en realidad las muertes de las personasque perecieron en la mina no han sido muy normales. Por lo que he podidoaveriguar la gente del pueblo piensa que hay algo en la mina. La genteno es muy habladora, puede que se deba a gases que hayan trastornado elequilibrio mental de alguno de los mineros. La verdad es que no séque pensar, según me contó Rashiel, uno de los trabajadoresde la mina asesinó a varios compañeros suyos con un pico.Según él su mirada estaba perdida, parecía que noera el mismo, como si estuviera poseído. 3 de Abril. He continuado con mi investigación.He examinado las vigas que se derrumbaron en una de las galerías,y me parece muy raro que se hallan desplomado así como así.Aunque las vigas se hubieran roto el techo no debería porque habersedesprendido, ya que el túnel estaba bien formado sobre roca sólida.Mañana hablaré con un minero superviviente a este accidente. La gente está muy rara. No quierenhablar sobre lo acontecido en la mina, ni sobre nada relacionado sobreella, la tienen pánico. Según los más ancianos dellugar está maldita. 4 de Abril Hoy he visitado Fredery Warghintonm.Parecía estar nervioso. Cuando hablaba sobre lo ocurrido tiritabade terror, incluso a veces no lograba articular palabra alguna hastadespués de varios intentos. Varias veces se tuvo que levantar paratomar un pequeño vaso de agua para calmar los nervios y refrescarla garganta. Pero cuando terminó de contarme el relato de lo sucedidoyo también quedé algo confundido y horrorizado, aunque esteestado desapareció al poco rato. Según Fredery, su amigo y élse entraron en una de las galerías para dirigirse hacia sulugar de trabajo donde picar. A continuación mientras los dos caminabancomenzaron a escuchar un débil siseo que pronunciaba sus nombre.Fredery se quedó quieto y extrañado, pero enseguida despertó,pero Joseph no. Este caminaba como un autómata hacia el interiorde la galería. Fredery intentó seguirle pero cuando comenzóa correr detrás de su amigo las vigas de madera que sosteníanla galería se desplomó dejando a Fredery aislado de Joseph,al cual no ha vuelto a ver desde lo ocurrido. Esto es todo lo que me dijo Frederyentre sollozos y espasmos de horror, mientras me decía queesa mina debía de desaparecer. Así que, después decalmar a Fredery me dirigí hacia el hotel para descansar. 5 de Abril. Hoy he vuelto a entrar en la mina " delas catástrofes", y espero no tener que volver a hacerlo. Al principiotodo parecía normal y tranquilo. Y después de andarpor las galerías investigando el estado en el que se encontrabanesta y los utensilios de abastecimiento de oxígeno y demás,salí a dar mi veredicto al director de la mina. Pero mientras queHarper y yo hablábamos una voz susurrante se adentróen nuestros oídos. ÉL, estupefacto al igual que yo, me mirócon la cara lívida y descompuesta de terror. Esta voz vacilantenos insinuaba que nos adentráramos en el interior de la mina , mientrasrepetía nuestros nombres. Rápidamente reaccionéy me dirigí hacia Harper diciéndole que nos fuéramosde aquel lugar. Él aceptó con un movimiento de cabeza. La verdad es que no sabría decirlo que me ocurrió cuando aquella voz vacilante se adentróen mis oídos, pero de lo que sí estoy seguro es que no mevoy a quedar a averiguarlo, recogeré mis cosas y me marcharéde aquí, ya aclararé cuentas con mi jefe. Dejaré estediario aquí, en esta habitación para que el que seatreva a volver a este pueblo tenga constancia de lo que aquí ocurre. Puede que el lector de estas páginaspiense en una posible perturbación mental, pero os aseguro que loque experimentado es real como la vida misma, que el cielo se apiade denosotros. |
Después de leer aquel diario me senté en la cama y comencéa meditar. Lo que acababa de leer era realmente extraño y no muynormal. No sabía en que pensar. Mi cabeza daba vueltas pensandoen varias suposiciones de lo que podía haber inducido a aquellapersona a escribir aquello. Pero aún así no logrésacar nada en claro.
Así, que realmente extrañado me tumbé enla chirriante cama para descansar y poder hacer frente a mis investigaciones.A la mañana siguiente me desperté precipitadamente. Habíatenido una pesadilla de características muy extrañas. Meencontraba en una mina abandonada y de ella se sucedían una seriede aullidos, gritos y alaridos, hasta que una voz extraña y susurrante,casi inaudible si no llega ser por el eco de las galerías, pronunciabami nombre repetidas veces mientras me invitaba a entrar. Poco a poco, mientraspensaba en lo sucedido en aquel sueño una sensación familiary de realismo empezó a llegar a mi ser, era como si realmente hubierapasado, como si hubiera ocurrido de verdad y no fuera obra de un simplesueño.
Mientras mi mente hacía por recordar aquella posible experienciaque me habían sucedido, alguien llamó a la puerta. Rápidamenteme levanté. Ni siquiera me había desvestido para dormir,estaba tan cansado que me acosté sin quitarme la ropa. Asíque, sin más reparos abrí la puerta. Detrás del umbralde la puerta encontré un hombre con el traje del hotel, el cualno se encontraba en unas condiciones muy buenas. La chaqueta que aquelpersonaje llevaba representando a su empresa estaba descolorida y mostrabasíntomas de antigüedad.
- Señor Jhon, supongo.- dijo aquel hombre de espeso bigote
- Sí, soy yo.- contesté
- Su desayuno está preparado, le ruego quebaje al salón de comidas , donde su almuerzo será servidoen breves instantes.
- Perdone, pero yo sólo he pedido alojamiento.Mire, en mi factura figura sólo...
- Ya lo sé, pero aquí es costumbreservirle al nuevo cliente un desayuno sin coste adicional, costumbres delhotel, señor.- respondió
Así que sin formular ninguna pregunta más decidíbajar a tomar aquel desayuno. Mientras atravesaba el pasillo que conducíahacia las amplias escaleras, seguí dándole vueltas a lo quehabía leído la noche pasada y lo que supuestamente me habíasucedido. Lo que había ocurrido , para mí, no teníaningún sentido, lo único que me desconcertaba de verdad esque aquí debía de ocurrir algo raro de verdad, porque noera normal que hubiera encontrado el testimonio de una persona que segúnél había oído como algo procedente de la mina le repetíasu nombre , igual que en el sueño que tuve.
En el salón de comidas había escasas personas.La mayoría ya había comenzado a desayunar cuando yo bajéy me senté. Al instante una mujer , de ya avanzada edad, me sirvióun plato de desayuno del día, el cual lo devoré de formagustosa.
Después de haber llenado el estómago salífuera del hotel con dirección hacia aquella endiablada mina. Pocoscoches circulaban, sólo unos pocos atravesaban el pueblo de vezen cuando sin ni siquiera pararse. Seguí andando, crucé lacalle y giré la primera esquina, la cual se encontraba en la calleprincipal del pueblo. Desde el lugar en el que me encontraba podíadistinguir la mina, un gran agujero excavada en el interior de una montaña,la cual no parecía excesivamente elevada , aunque tampoco pequeña.La carretera principal que cruzaba por el pueblo bordeaba esta formaciónmontañosa haciéndola girar hacia el noroeste, por lo quela única manera de ascender hasta aquella bocamina era cruzar lacalle principal, y adentrarse por las pequeñas callejuelas del pueblohasta encontrar el camino de tierra que conducía hacia la siniestraabertura de la montaña.
Al fin llegué al ancho y arenoso sendero, el cual se ibaalejando, cada vez más del pueblo de Rinsmouth. Poco a poco me fuiinternando en un pequeño monte, el cual empezaba a describir unsinuoso ascenso, al tiempo que el sendero se iba estrechando. Lo únicoque hacía reconocer que allí había existido un ampliocamino, eran los pequeños meandros que los camiones cargados habíandejado en sus interminables idas y venidas. Mientras seguía caminandopor aquel mar de escobas, zarzales y demás vegetación procedentedel monte, el sol seguía pendido en su cénit lanzando susrayos contra mí.
Con un último esfuerzo conseguí llegar a la explanadadonde se encontraba situado algunos de los utensilios y maquinarias quelos trabajadores no se habían llevado. A unos varios metros a miizquierda descendía una amplia escombrera, nacida de todos lo desperdiciosde la mina . A lo lejos se distinguía la carretera que atravesabaRinsmouth, que serpenteaba cual víbora en el desierto. En el arenososuelo , al lado de la escombrera, se podían distinguir lo raílesde los vagones que, hace tiempo, entraban y salían de la mina. Ilusionadopor mi hallazgo seguí la pequeña vía hasta que lleguéa la abertura .
La bocamina parecía encontrarse en muy buen estado. Dentrode esta, el musgo relucía , y una sensación de humedad yfrío comenzó a nacer. La verdad es que dentro se estaba muybien, resguardado del increíble calor que hacía fuera. Largorato me quedé examinando aquel orificio, sin adentrarme demasiado.Cada vez que me internaba más, la claridad iba siendo sustituidapor la penumbra reinante en el interior.
Tenía razón, aquella persona que escribióel diario estaba en lo cierto cuando dijo que la mina se encontraba enmuy buen estado. Aunque no sabía mucho sobre minería, sepodía observar la firme y resistente roca sobre la que estabaconstruida gran parte de la galería principal. Pese a que tuve ganasde internarme hacia el interior de la galería, decidí nohacerlo, por la simple razón de no tener ningún candil nilinterna con el cual iluminar el camino.
Así que, salí de la bocamina , saqué mi libretajunto con un bolígrafo y comencé a tomar notas sobre lo quehabía visto y lo poco que había averiguado ayer. Pero justocuando me disponía a redactarlo, una voz procedente de la mina comenzóa susurrar mi nombre. Rápidamente di un respingo y me levanté,al tiempo que un escalofrío recorría todo mi cuerpo.
Lo que me provocó esta sensación no fue sóloel confuso hecho de oír aquella voz, sino tener la terriblesensación de que ya la había escuchado con anterioridad.Inerte y con la cara lívida de terror miré entre la penetrantepenumbra de la bocamina. Dentro de esta el musgo seguía reluciendo,mientras aquella voz volvía a repetir mi nombre. Yo, confuso y terriblementeexcitado dejé caer el bolígrafo y la pequeña libreta,al tiempo que comenzaba retroceder.
No sabría decir con seguridad que fue lo que pasópor mi mente en aquel terrible momento, el cual para mi fue como una eternidad,pero de lo que sí estoy seguro es que aquella voz procedíadel interior de la mina, y por lo poco que podía escuchar podríaasegurar que aquel sonido procedía de las últimas galeríaso de los tramos finales de la galería principal. Sin embargo enaquellos momentos lo único que pensé fue en desaparecer deaquel lugar, donde las entraña de la tierra repetían mi nombrecon aquella voz que comenzaba a resultarme demasiado familiar. Por lo queeché a correr monte abajo mientras los matorrales y zarzas me rasgabanla ropa y me producían un sinfín de arañazos.
Cuando llegué al hotel mi ropa estaba echa girones y micara presentaba un aspecto no muy digno de ver debido a los numerosos arañazosque la vegetación del monte había causado en mi precipitadahuida. El personal que se encontraba en recepción, un simple botones,se quedó mudo de la sorpresa al verme en aquel lamentable estado,mientras yo atravesaba la sala y comenzaba a subir la escalera precipitadamente,hasta llegar a mi habitación.
En cuanto llegué a mi estancia, lo primero que hice fuesentarme en la chirriante cama y llevarme las manos a la cabeza, mientrasmi mente pugnaba por sacar recuerdos al exterior. Aquello que mehabía sucedido era prácticamente inaudito, era como si aquellavoz la hubiera oído antes, y no en un sueño, sino en el mundoreal. Finalmente, después de estar durante largo rato pensando ymeditando, aquellos recuerdos salieron a flote.
Aquel recuerdo que había salido a flote, comenzóa mostrarme la realidad de lo que había sucedido. El primer díaque llegué y me quedé dormido fue el comienzo y aunqueno se porque aquel recuerdo desapareció de mi mente para despuésvolver al escuchar aquella voz. Lo que averigué en aquel momentome sirvió como advertencia de lo que estaba pasando.
Cuando me quedé dormido el día anterior algo medespertó y me hizo entrar en trance. Mientras aquella voz repetíaconstantemente que la siguiera, yo obedecí hasta que lleguéa la mina y aquí terminaron mis recuerdos. Los cuales se conviertenen un mar de confusiones y vagos recuerdan que aún luchan por aflorary que todavía no he conseguido descifrar. Lo único que consigodistinguir son pequeñas imágenes del interior de la minay el retumbar de mi nombre pronunciado por algo o alguien en el interiorde la galería.
Rápidamente di un brinco, alguien llamaba a la puerta.Así que me dirigí velozmente hacia el mugriento lavabo yme lavé el rostro lleno de arañazos. Cuando abrí lapuerta el botones, junto al encargado del hotel, preguntaron por mi estado.Yo les respondí que no se preocuparan que había sido unasimple caída y que parecía mas aparatosa de lo que realmenteera. No muy convencidos, el botones y el encargado, se retiraron recordándomeel pago de este segundo día el cual todavía no ha habíasido abonado.
Después de cerrar la puerta me volví a sentar sobrela cama mientras seguía meditando. ¿Qué diablos meestaba pasando?, aquella pregunta no tenía respuesta todavíaen aquellos momentos, y aún cuando ahora creo saberlo intento ignorarlopor el miedo que me causa. En aquellos momentos mi mente se encontrabaen un abismo de dudas y desconciertos, lo cuales parecían llevarmeal borde de la locura. Pero aunque poco faltó para que mis facultadesmentales fueran desequilibradas me mantuve firme e intenté no sacarconclusiones precipitadas de lo ocurrido.
No obstante, me cambié de ropa para bajar a abonar ellíquido correspondiente a mi estancia de este segundo díaen el hotel, el cual cada vez me gustaba menos. Cuando bajé a recepciónel botones se encontraba allí para atenderme. Parecía serque en el hotel tenía un escaso personal.- por no decir casi nulo,ya que los únicos trabajadores que ví fueron a aquel botonesy al encargado del hotel. Nada más verme el botones dibujóuna fría sonrisa en rostro, la cual ignoré para evitar problemas.
- Vengo a abonar mi estancia en el hotel.- le dije
- Sí, por supuesto.- contestó
Con sumo despreció le entregué el dinero exactoy equivalente al desembolso de ayer, pero mientras que este contaba eldinero dijo algo muy extraño que me advirtió de lo que allísucedía.
- Veo que se encuentra mejor. Me asustó elverle en aquel estado me pareció ver que había descubiertoalgo que no le gustó.....
- ¿Qué pretende decirme?.- respondíaasustado y pensando en lo que me había ocurrido.
- Yo nada señor usted sabrá lo quevió o escuchó. No se apure pronto lo comprenderá.-dijo mientras dibujaba una sonrisa burlesca en su rostro.
Dicho esto me quedé paralizado, mientras el botones guardabael dinero, y se dirijía hacia las escaleras de la sala de comidas.No estaba seguro de nada de lo que estaba sucediendo, notaba como pocoa poco mi cordura se iba desvaneciendo dando paso al terror y al pánicoentremezclado con la locura.
Medio enloquecido salí del hotel y me dirigí haciael bar más cercano, situado en la esquina de la calle donde se encontrabael hotel. Cuando entré allí noté que la gente volvíalas cabezas de vez en cuando lanzando sonrisas irónicas. Incapazde ignorarlas grité y salí corriendo de allí. Recorrícasi todo el pueblo medio llorando en un estado de sofocación ynerviosismo casi indescriptible, hasta que me calmé y decidíponer mis ideas en orden, estableciendo otra vez mi cordura corrompida.
Calló la noche y el manto estrellado apareció. Cuandoterminé de ordenar mi cabeza decidí volver al hotel, diciéndomeque todo lo ocurrido era fruto del cansancio y por el estrés delas últimas semanas debido al cierre de la revista. Pero cuandome disponía a entrar en el hotel, una extraña sensacióninvadió mi cuerpo y me hizo mirar hacia la elevada explanada dondese encontraba la mina. Mi corazón se aceleró , al tiempode que empezaba a temblar de terror. Y sucedió lo que creíaque estaba ocurriendo.
Aquella voz volvió otra vez y empezó a susurrarmi nombre. No se si podré explicar lo que me pasó, aunquelo intentaré. Era como si aquella voz manejara mi cuerpo como unsimple títere, ahora comprndía totalmente lo que decía,era algo así:
Jhon, Jhon, ven conmigo, con el que una vez fue dueñode tu planeta hace incontables años, en aquellos tiempos en queotra vida había sobre la tierra. Ven con tu amo y señor alque adorarás y rezarás. Ven y descubre al verdadero Dios.
De repente al oír estas palabras algo vino a mi mente.Podía ver un mundo que podría ser el nuestro, azotado porvolcanes y mares de lava , seres extraños, alados con desmesurablesalas. Sobre todos ellos gobernaba un ente superior el cual no conseguídescubrir. Además de estos seres había criaturas sacadasde las peores pesadillas, criaturas bípedas similares a los cocodriloso caimanes de nuestra época pero con una similar forma humana, andabana dos patas y sus brazos terminaban en garras. La cabeza era igual a lade los cocodrilos. De sus costados escamosos se podían ver tentáculosque se prolongaban unos dos metros y que a su vez eran retráctiles.Intenté seguir viendo aquella imagen pero esta se desvaneció,y de repente aparecí delante de la boca mina. Casi no podíaver, lo único que me ayudaba a distinguir algo, era el fríoy marfileño resplandor de la luna en todo su esplendor.
Aquella voz desapareció por completo. Ahora me encontrabaentre tinieblas, con la única ayuda de la luna, que se extendíapor encima de la formación montañosa que la mina atravesaba.Armado de valor y terror, tragué saliva y comencé a adentrarmeal interior de la boca-mina.
Ahora, dentro de las entrañas de la montaña no conseguíaver prácticamente nada, la penumbra se alzaba ante mi cual giganteinvencible. Tanteando en las húmedas paredes de la galeríaprincipal comencé a caminar con cuidado. Mientras caminaba tanteandofui descubriendo las demás galerías que salían dela principal. Estas galerías eran las que se utilizaban para expandersepor el interior de la montaña en busca de los minerales que extraíala mina. Aún recuerdo como mi abuelo, de pequeño me comentabalas formas de las galerías y demás asuntos sobre las minasque aún recuerdo.
Seguí caminando durante largo rato por la galeríaprincipal. De vez en cuando encontraba tubos de unos diez centímetrosde diámetro que servían para el abastecimiento de oxígenoen el interior de la mina. Todo el tiempo que estuve caminando por el interiorde la mina me pareció eterno, de vez en cuando la galeríaprincipal daba pequeños giros producidos seguramente para una mejorbúsqueda del mineral. Después más tarde, me di cuentade que comenzaba un descenso hacia el interior de la montaña.
A partir de ese momento tuve que andar con más cuidado,ya que el suelo era más húmedo, al igual que el ambienteque se respiraba en el interior. Pero después de haber caminadopor la húmeda superficie de la mina y notar como la galeríase iba estrechando, conseguí distinguir una luz azulada. Rápidamentecaminé hacia ella, con cuidado de no caerme.
Cuando llegué al umbral de donde salía la luz mequedé estupefacto al contemplar lo que había allí.Era una grotesca cúpula formada por cristales azulados, los cualesdesprendían una luz del mismo color, y aunque su construcciónno se debía a ningún estilo romano ni semejante, sino másbien a una especie de "chapuza" muy singular, era muy grato de ver y contemplar.Pero cuando bajé la vista de la gran cúpula que se alzabaa unos diez metro sobre mi cabeza contemplé un horror nauseabundo.
Delante mía a unos diez metros, en el centro de aquellasala, había una criatura grotesca y repugnante. Era una masa uniforme,que reposaba sobre el suelo de aquella cúpula, como si esperaraa que le dijera alguna palabra. De su cuerpo gelatinoso salían centenaresde tentáculos , en los extremos de los cuales había un ojoque me miraba de forma extraña. Sobre su base encontraba su aparatolocomotor similar al de los caracoles.
Yo miraba como aquellos tentáculos con ojos se movíany me miraban. No me había dado cuenta pero parecía medirunos cinco metros de altura, y se arrastraba torpemente hacia mi , dejandotras de sí un rastro baboso. Intenté moverme pero estabaparalizado por el terror, miles de cosas pasaban por mi mente , pero sólouna de ellas era la única que me interesaba. ¿Quédemonios era aquella cosa que se arrastraba hacia mi?. No lo supe en aquelmomento ni lo sé ahora, porque todo aquello estaba por encima dela facultad humana, más hayá de todo lo verdaderamente creíble por nuestra razón. Aún así conseguí reaccionar,pero justo cuando me disponía a echar a correr galería arribaaquel ente comenzó a hablar.
No huyas mi fiel sirviente. Únete a mí como tantosotros han hecho en la legendaria historia de este mundo. Ven conmigo, serásuno más de entre todos mis fieles, no temas mi aspecto. Te hechosaber la verdadera vida de la tierra, la vida que nació antesque cualquier otro ser, antes que vuestra raza. Porque yo soy el dios deeste planeta, el que gobernará esto y todos lo demás juntoa mis otros hermanos, residentes en otros planetas que escapan a tu saber.
Nada más escuchar esto mi cuerpo tembló, pero aquelser siguió hablando.
Ven conmigo, junto a la otra vida que nació antes que ningunode tus congéneres. Juntos crearemos otra vida. Ven con Yuharf-org
No pude aguantar más mi cordura desapareció porcompleto y eché a correr hacia la salida. Ni siquiera me atrevía entrar en el hotel, donde seguramente me estarían esperando. Salíde la ciudad a través del monte que se extendían a los flancosde la carretera hasta llegar a la zona árida y desértica.Allí caminé haciendo autostop, hasta que alguien me recogiópara sacarme de aquel infierno.
Ahora me encuentro aquí, en mi cuarto escribiendo estehorrible testimonio por si en algún momento sucede mi muerte porcausas extrañas e inverosímiles. En tal caso estas hojasdeberán darse a conocer a todo el mundo. Ya se que la gente quelea esto pueda pensar en mi desequilibrio mental, pero yo ya os he avisado,no seré el responsable de lo que puede que ocurra despuésde mi muerte.